Ser Hermano

Para los Hnos. de San Juan de Dios, la Hospitalidad, se convierte en una manera concreta de seguir a Jesús. A este estilo concreto nos hemos sentido llamados y es por lo que hacemos una opción en nuestra vida, que abarca toda la persona. Queremos que nuestra vida sea una expresión de "Hospitalidad" de acogida sin límites en nuestro mundo. Jesús nos dejó un ejemplo muy claro, pues Él pasó por el mundo haciendo el bien y curando a los enfermos, como lo hizo el buen samaritano (Lc 10, 29-37).

Hermanos de San Juan de Dios, una vocación para el servicioJuan de Dios en el siglo XVI, captó con fuerza la misericordia de Dios y la expresó en forma de "caridad" de amor y servicio, atendiendo a los enfermos y necesitados, viviendo en su vida, con sus gestos, palabras y obras, un profundo amor a Dios y al prójimo necesitado. Éste fue su gran "encuentro" y el fundamento y raíz de una manera de vivir el amor y la acogida, la hospitalidad; que se ha ido prolongando, desarrollándose y adaptándose a cada época, hasta el día de hoy.

Es verdad que los tiempos han cambiado, nuestra historia es larga y aunque son muchas los formas que se han ido adaptando a las necesidades y medios disponibles en cada época, ha permanecido siempre, lo que Juan de Dios vivió; queremos manifestar con nuestra vida que "Dios sigue preocupándose de cada hombre necesitado". Es un estilo de vida, que va más allá de la necesidad de un trabajo bien hecho, de una dedicación desinteresada, de un compromiso en el mundo de la salud o de la marginación.

La vocación siempre es iniciativa de Dios. Es por haber captado su amor y su misericordia que nos sentimos empujados a compartirlo y ofrecerlo a los demás, es por haber sido amados por Él, que hemos acogido su llamada, que la hemos antepuesto a otros intereses y valores, que hemos dispuesto nuestra vida para desarrollar un proyecto personal y comunitario de seguimiento a Jesús en la Hospitalidad. 

Nuestra vocación de religiosos hospitalarios consiste en vivir en armonía el amor a Dios y a los hombres. De Juan de Dios, conservamos muy pocos escritos pero en algunos de ellos encontramos fragmentos que nos impulsan a imitarlo: "Si conocieses lo grande que es la misericordia de Dios, nunca dejarías de hacer el bien mientras pudieses", "Tened siempre caridad, porque donde hay caridad hay Dios, aunque Dios en todo lugar está".

Én este libro que te adjuntamos a continuación podrás encontrar más información sobre nuestra misión. 

Además  si quieres puedes ponerte en contacto con algún hermano para compartir tu inquietud:  Correo-e: jovenes@ohsjd.es

¿Estás buscando una manera de entregar tu vida a Dios y a los Demás?  Pincha aquí

   Hno. Santiago Gonzalez

     Tf. 628 809 752

     sgonzalez@hsjd.es

 Hno. Eduardo Ribes

   Tf. 695 220 366

     eribes@ohsjd.es

 Hno. Fco. Javier Valencia

     Tf. 671 898 285

franciscojavier.valencia@sjd.es

   Hno. Luis Marzo

     Tf. 696 524 552

   lmarzo@ohsjd.es

 

Nuestro estilo de vida

CASTIDAD: Ofrecemos a Dios mediante nuestro voto de castidad, toda nuestra capacidad de amar al servicio de la fraternidad con nuestros hermanos de comunidad y en especial a los enfermos y necesitados, a quienes nos envía el Señor para comunicarles vida y defender su derecho a nacer, vivir y morir con dignidad.  Los amamos en su realidad concreta, con nuestro amor hecho servicio, y siendos conscientes de su dignidad de personas e hijos de Dios.

POBREZA: Con el voto de pobreza nos hacemos solidarios con quienes sufren enfermedad y pobreza y nos impulsa a poner a su servicio cuanto somos y tenemos, compartiendo nuestra vida, las esperanzas y el fruto de nuestro trabajo, ponerlo en común y al servicio de todos. Realizando cualquier trabajo que se nos encomiende por humilde que sea.

OBEDIENCIA: Mediante el voto de obediencia al Padre, nos abrimos a la voluntad de Dios, que estimula en nosotros el sentido de responsabilidad, la capacidad de superar la tendencia a utilizar y manipular a los demás y el sometimiento servil a los otros. Nos ayuda a estar disponibles par la misión que hemos recibido, superando la tendencia a situarnos, a sentirnos indispensables en un lugar o puesto.

 HOSPITALIDAD: Al profesar el voto de Hospitalidad, nos comprometemos a que nuestra vida sea siempre un continuo servicio de amor a cuantos nos necesiten, allá donde seamos necesarios y desde la responsabilidad o tarea que se nos asigne; incluso, si con ello, ponemos en peligro nuestra vida, por atender, defender o asistir a la persona que sufre.

 

Nuestro estilo de vida se caracteriza por ser una comunidad de "Hermanos". La Hospitalidad, que es un don del Espíritu Santo, nos ayuda a crecer y orientar nuestra vida. Por el carisma de la Hospitalidad, mantenemos la presencia del amor misericordioso del Padre y nos identificamos con los enfermos y necesitados, estando entre ellos como el que sirve.