Diccionario para la vida

hospitalidad

La Hospitalidad es el valor central para todos los que formamos parte de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios.  En ella encontramos la esencia de nuestro Carisma y esta nos lleva a vivir siempre con una actitud de apertura a los demás.  Hospitalidad es acoger al otro tal cual es siempre desde el corazón.  Es poder darle un espacio físico y espiritual en tu propia vida.

ESPIRITUALIDAD

La Espiritualidad es la capacidad que tiene la persona de acoger y de transcenderse hacia el Misterio.  Es abrirse de par en par a Dios y encontrar el sentido pleno de la vida.  En muchos momentos de la vida nos aparecen preguntas o interrogantes para los cuales no encontramos repuesta y que solo podemos responder desde la Fe.

calidad

La Calidad vista desde San Juan de Dios parte de comprender este valor como un reto.  Frente a la frivolidad, la intuición y la suficiencia de la buena voluntad se nos propone un interes por formarnos y una preparación para desarrollar cada una de las acciones que desempeñemos bien hechas.  Porque el bien hay que hacerlo siempre bien hecho.

responsabilidad

La Responsabilidad parte de la propia vivencia de la vida en clave de gratitud.  La vida que nos ha sido dada ha de vivirse siempre con un compromiso serio y con sentido.  Cada minuto de nuestra vida es una oportunidad para dar respuesta a todas aquellas propuestas que se nos presentan a todos en el día a día con coherencia y buen hacer.

respeto

El respeto se traduce en cuidar con tacto y discreción desarrollando la capacidad de no intervenir en la vida del otro más allá de la exacta medida en que esta intervención es deseada y demandada.  Requiere desarrollar la capaciad de escuchar y la paciencia.  Muchas veces una presencia silenciosa, puede expresar más que cualquier palabra.

sensibilidad

Vivir la vida con sensibilidad nos hace tener especial cuidado para detectar y atender a aquellas personas más vulnerables o con más necesitados que nos encontramos en medio del camino.  Ellos son los olvidados de nuestra cultura de la satisfacción y han de ocupar un lugar preferente para que con nuestra actitud no sigamos dejándolos de lado.